Resumiendo, la huelga de hoy se convoca para
protestar por la reciente reforma laboral caracterizada por el
abaratamiento del despido. La gran paradoja de las huelgas es, sin duda,
que la hace el que está contratado en peores condiciones laborales. Eso
no tiene ningún sentido.
Hay
muchas personas que, a pesar de la normativa laboral que hay en España,
mucho más rígida en lo que al despido se refiere que en otros países
desarrollados, llevan años trabajando en condiciones precarias. Me
refiero fundamentalmente a quienes lo único que han firmado en su
trayectoria profesional son los llamados contratos de obra y servicio o
quienes trabajan a través de subcontratas varias. Son dos ejemplos
claros de que el empresario tiene instrumentos para soslayar el temido
contrato fijo con su inherente indemnización por despido.
Lo
que voy a contar lo digo con conocimiento de causa pues estuve
trabajando durante más de 11 años para el Estado, para la Agencia
Tributaria, pero no cobraba directamente de ellos sino que había
empresas interpuestas, cada año una, que me contrataban por “obra y
servicio”, por “campañas”. Antiguos compañeros que siguen ahí, llevan 18
años trabajando para la misma entidad, que es la Agencia Tributaria,
pero en su nómina figura como pagador el nombre de una empresa privada y
como antigüedad apenas unos pocos meses.
Para
rizar el rizo, cuando la normativa laboral obligaba a hacer fijos a los
asalariados que alcanzaban 3 años de antigüedad, lo que hacían las
empresas subcontratistas que nos pagaban era unirse de dos en dos o de
tres en tres y formar UTEs. Una UTE es una unión temporal de empresas
con un NIF concreto. De esta manera, si hay 3 empresas (A, B y C) que se
ponen de acuerdo, puede darse la situación de tener indefinidas
entidades pagadoras diferentes. De este modo sus trabajadores nunca
podrán ser fijos porque cada año tendrán un NIF pagador diferente: un
NIF en el año 1 para la empresa “A&B Asociados”, otro NIF en el año 2
para la empresa “B&A Company”, otro en el año 3 para la “A&C
Enterprise”, otro en el año cuatro para “ABC Solutions” y así hasta el
infinito… Siempre el mismo contratante (La Agencia Tributaria), el mismo
pagador (Las empresas A, B y C subcontratistas que se reparten el
pastel) y los mismos trabajadores. La situación real es la de cualquier
empleo fijo pero con el contrato es siempre eventual a los ojos de la
ley, es decir, sin ningún derecho adquirido y con la posibilidad de
despido a bajo coste.
Recuerdo
que en aquel momento yo lo que quería era que existiera el despido
libre ya que me parecía una buena oportunidad para que los trabajadores
poco productivos, acomodados en empresas potentes o en la propia
Administración, pudieran ser despedidos y dejar vacantes para los
desgraciados como nosotros. Además opinaba que era injusto que hubiera
trabajadores de primera y trabajadores de segunda por lo que el despido
libre haría que todos los trabajadores fueran iguales. Supongo que mi
precaria situación laboral de aquellos años me llevó a pensar así. Por
eso, como decía al principio, me resulta curioso que las huelgas sean
siempre respaldadas por personas con contratos inestables cuando en
teoría el despido libre les beneficia, entre otras cosas porque ellos ya
lo tienen. Y si es la derechona la que está en el gobierno, para qué
queremos más.
El
otro lado de la moneda está representado por los que hoy tenemos
trabajo fijo. Que yo conozca, en este colectivo cada vez más pequeño, no
hay nadie que haya hecho huelga hoy (que yo conozca, ¿eh?...). El lema
es claro: “madecita, que me quede como estoy” ¡con la que está cayendo!.
Y es que llegados a este punto al que nuestros gobernantes han llevado
la economía no están las cosas como para andar provocando al patrón o
para protestar por tus condiciones laborales cuando hay tanta gente que
está peor. Y mira que me fastidia que desde este año mi antigüedad a
efectos de una posible indemnización por despido pase a valer 33 días
por año en vez de 45. Para qué negarlo…
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